Dicen que en las situaciones difíciles es cuando la gente se vuelca. Pues buena muestra de ello pudo verse ayer en Avilés. Numerosas personas y protectoras de animales se volcaron por conocer las condiciones en las que se encontraba el burro que agonizaba desde hacía varios días en una finca de Pevidal, en Castrillón. Apenas unas líneas y una pequeña foto en LA VOZ sirvieron para despertar la solidaridad de numerosos avilesinos, que quisieron conocer la situación del animal, cuya raza está en peligro de extinción. Aunque no lo sepa, el burro de Pevidal (como algunos ya lo califican) recibió ayer más muestras de cariño de las que, a la vista de la situación de abandono en la que se encontraba, le habían proferido sus dueños en toda su vida.
A lo largo de todo el día fueron constantes las llamadas de vecinos a este periódico que querían no sólo interesarse por el estado del animal, sino tomar cartas en el asunto para ayudar. Así, varias personas se mostraron voluntaria para 'adoptar' a este animal y cuidarlo en su casa. Otros, como la Asociación Nacional de Animales con Derechos y Libertades, que actualmente está en vías de creación en Avilés, también quiso trasladar su preocupación sobre este tema.
La Policía Local de Castrillón y la Guardia Civil del puesto de La Castañalona también recibieron numerosas llamadas de ciudadanos interesados en saber más sobre la situación en la que se encontraba el animal, que según los vecinos de Pevidal llevaba varios días agonizando. A pesar de la intención de muchos vecinos por ayudar al animal, todos ellos recibían la noticia de que «se encontraba en las 'últimas'» y quizás no hubiera tiempo para una adopción.
Los vecinos de la localidad de Pevidal denunciaba a través de este periódico la situación en la que se encontraba este ejemplar de burro. Ayer mismo se cumplían diez días desde que fuera abandonado por sus dueños en un prao cercano a una de las salidas de la Autovía del Cantábrico, en las inmediaciones de La Cruz de Illas, La Braña y Pillarno.
La finca en el que se encontraba el animal es uno de los que el Ministerio de Fomento expropió para poder construir la Autovía del Cantábrico. Por ello, no había dueño que pudiera percatarse de la presencia del animal. Es más, esta zona se ha convertido, al igual que otras parceles, también propiedad de Fomento, en un auténtico vertedero 'pirata', en el que uno puede encontrarse desde televisores destartalados de la década de los ochenta a un par de burros pastando a sus anchas.
Sin embargo, la imagen que presentaban ayer estas parcelas era diferente a la que los vecinos habían visto en los últimos días. El burro que agonizaba a apenas unos metros de la Autovía había desaparecido. Pero no porque las autoridades locales, que fueron requeridas en dos ocasiones por los vecinos de Pevidal y que no intervinieron, pudieran hacer nada por ayudar al animal. Sus dueños, una familia de etnia gitana que vive en las inmediaciones, acudió por la mañana con un tractor para recoger a su animal y trasladarlo a un destino desconocido. A estas horas nada se sabe de la suerte del burro.