Hoy Sabado hemos ido con nuestra hija de 3 años a la Colegiata para asistir a una de las obras de teatro infantil que programa la Obra Social de la Caja los sabados en sesiones de 17 y 19 horas. Llegamos allí con un margen de un cuarto de hora que en principio creíamos sufiente, pero la cola ya llegaba hasta la calle siguiente por lo que nos pusimos a hacer cola, como el resto de padres acompañados de niños pequeños que había alrededor, en medio de la calle,en esa zona apenas hay acera, y los coches que pasaban lo hacían muy cerca de nosotros, despacio, pero muy cerca. Lo peor vino después, cuando abrieron las puertas y no llegamos a entrar porque el local ya se había llenado bastante antes, dejando a un montón de niños desilusionados afuera.
Entiendo que la Colegiata es un espacio que hay que aprovechar, pero no sería mejor dedicarlo a exposiciones y que la Caja buscase un salón para sus conciertos y para las obras de teatro más adecuado y con una capacidad un poco mayor, como se dicen los playos 'será por perres, oh!'










De fiesta y saraos




